Y ahora qué haré, si tú no estás.
En el espejo te desvaneciste.
Qué haré, si ya no estás. Cómo encontrarte.
Fui a la agencia de viajes.
Dije: “Un billete”. “¿Para dónde?”
“Para dónde ha de ser”. (me comprendieron en seguida.)
“Mucho tiempo esperó”, dijeron enigmáticos.
Volví a casa cantando, recobrada
La vida. Me miré al espejo.
Tú ya no estabas. Comprendí.
Ahora qué voy a hacer. Sin ti quién puede
Recobrar lo soñado, lo perdido: Venecia
De vidrio rosa, Roma con cabellos de fuentes.
Florencia y Siena, Nápoles y Pisa,
Botticelli, Giotto, Tiziano, cipreses y palacios,
Canales, Miguel Ángel, frutos, palomas, Donatello,
Qué van a ser sin ti, si eras tú quien les dabas
Vida, sentido, magia.
Llegaré-a veces gusto
de imaginar que en el crepúsculo-
a no sé que ciudad. Consultaré la Guide Bleu
y…Esta es la prueba. ¿Quién puede acercarse,
después de tanto tiempo, a un gran amor,
sin alma, sin amor, es decir, sólo con los ojos?
“Un billete”, diré. Preguntarán que para dónde.
“Para un lugar que yo inventé
y tal vez ya no existe. Para mirarme en un espejo
que reflejó mi vida cuando no estaba yo
y al que me acerco ahora,
cuando no puede devolver mi imagen”.
Y entenderán por qué lo digo.
(José Hierro)
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